LOS DIÁLOGOS

octubre 2, 2007

El diálogo



Teoría:

1. El diálogo en la narración. Estilos directo e indirecto

Cuando contamos lo que dijeron los personajes, sin reproducir sus propias palabras es un diálogo en forma indirecta.

El enfermo preguntó si era pulmonía, y el médico asintió.

Si reproducimos textualmente lo que dicen los personajes, hacemos un diálogo en forma directa.

-¿Es pulmonía? -preguntó el enfermo.
-Así es -respondió el médico.

Rasgos del estilo indirecto

Rasgos del estilo directo

- Un narrador nos cuenta la conversación mantenida entre los interlocutores.

- Para dar cohesión y sentido, se utilizan ciertos recursos:

  • Oraciones unidas mediante verbos y enlaces (dijo que…, sabía que…).
  • Nexos o conectores que unen párrafos o ideas (En fin…, pero…).
  • Formas verbales en tiempos distintos a los de la conversación directa (exigiría, vendría…).

- Escribe literalmente la conversación de los personajes.

- Traduce al lenguaje escrito las mismas palabras y entonaciones de la conversación, usando recursos como:

  • La raya (-) para indicar que habla un personaje o el nombre del personaje directamente.
  • Entre paréntesis van las aclaraciones sobre el carácter o movimientos del personaje.
  • Los signos de interrogación, de admiración…

2. Para introducir diálogos en la narración hay que seguir unas normas:

·Hay que diferenciar la parte narrativa de la parte dialogada.

·Debe quedar claro qué personaje habla en cada momento; pero no se debe abusar de frases como “dijo Juan” si está claro de quién son las palabras.

·El lenguaje de cada personaje debe estar en consonancia con su forma de ser y de actuar.

·El diálogo escrito debe ser tan espontáneo como el diálogo oral, con interrupciones, exclamaciones, frases entrecortadas…

·En la escritura, la intervención de cada personaje se escribe en línea aparte y se separa de la parte narrativa mediante una raya.

[MODIFICADO A PARTIR DE LA PÁGINA http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/lengua/1dialogo.htm#m1%5D


3. La voz de los personajes

El diálogo en una narración, reproduce de forma directa las palabras que se cruzan entre dos o más interlocutores. Se puede hacer de dos maneras: con rayas o con comillas.

A) CON RAYAS:

Por fin, la enfermera hace pasar al paciente a la consulta.

El doctor le pide que se siente y le dice:

–¿Cómo andamos últimamente, señor Ruiz? –la pregunta del médico resulta un poco forzada.

–Malamente, doctor.
–¿Y eso? ¿Qué le ocurre?

El sr. Ruiz carraspea un poco para aclarar su voz.
–Pues que desde hace una semana que no como, ni duermo ni bebo agua –dice con voz de cansancio el sr. Ruiz–. ¿Qué cree que tengo?

–Elemental, lo que usted tiene es hambre, sueño y sed.

Palabras del narrador.

Si preceden a las de los personajes: sin ningún signo especial. Pero si introducen las palabras de algún personaje, se escriben al final dos puntos y aparte.

Por fin, la enfermera hace pasar al paciente a la consulta.

El doctor le pide que se siente y le dice:

Palabras de un personaje.

Cada vez que habla un personaje comenzamos un párrafo nuevo y empezamos con raya y mayúscula.

–¿Cómo andamos últimamente, señor Ruiz?

Palabras del narrador.

Si se colocan tras las palabras de un personaje para indicar algo de éste o decir quién es, se escribe tras una raya y en minúscula. Al final, no se pone raya, sólo punto y aparte.

–¿Cómo andamos últimamente, señor Ruiz? –la pregunta del médico resulta un poco forzada.

Palabras de los personajes que dialogan.

Cada vez que cambiamos de personaje, cambiamos de párrafo y comenzamos con raya y mayúscula.

–Malamente, doctor.
–¿Y eso? ¿Qué le ocurre?

Palabras del narrador.

Si van entre las palabras de un personaje, se colocan entre rayas, y sin ningún otro signo ni al comienzo ni al final.

–Pues que desde hace una semana que no como, ni duermo ni bebo agua –dice con voz de cansancio el sr. Ruiz–. ¿Qué cree que tengo?

Palabras de un personaje.

Vuelve a hablar un personaje: comenzamos un párrafo nuevo y empezamos con raya y mayúscula.

–Elemental, lo que usted tiene es hambre, sueño y sed.


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“CANCIÓN DEL DIÁLOGO”:

Las palabras de cada personaje

Deben ir en párrafos aparte.


Si introduce el narrador

Tras “hablar”, “decir”…,

Las palabras del interlocutor,

Usa dos puntos y aparte.


Que el narrador explica al final

Quién acaba de hablar:

Seguidas sus palabras escribirás

Y sólo con raya las has de separar.


Si entre palabras de un personaje

El narrador algo explica,

Una raya delante y otra detrás aplica.


Ante raya, el punto jamás escribas

Y, tras ella, la mayúscula está prohibida.


Con raya el párrafo nunca cierres:

Un punto y aparte es suficiente.


B) CON COMILLAS:

El paciente entra en la consulta.

El doctor le pide que se siente y le dice: “¿Cómo andamos últimamente, señor Ruiz?”, la pregunta del médico resulta un poco forzada. “Malamente, doctor”. “¿Y eso? ¿Qué le ocurre?”. “Pues que desde hace una semana que no como, ni duermo ni bebo agua”, dice con voz de cansancio el sr. Ruiz, “¿qué cree que tengo”. “Elemental, lo que usted tiene es hambre, sueño y sed”.

Palabras del narrador.

Si preceden a las de los personajes, sin ningún signo especial. Si introducen las palabras de algún personaje, se escriben al final dos puntos y seguido.

El paciente entra en la consulta.

El doctor le pide que se siente y le dice:

Palabras de un personaje.

Cada vez que habla un personaje continuamos en el mismo párrafo y empezamos con comillas y mayúscula. Cerramos el parlamento del personaje también con comillas.

“¿Cómo andamos últimamente, señor Ruiz?”

Palabras del narrador.

Si se colocan tras las palabras de un personaje para indicar algo de éste o decir quién es, se escribe tras una coma y en minúscula. Al final, no se pone raya, sólo punto y seguido.

“¿Cómo andamos últimamente, señor Ruiz?”, la pregunta del médico resulta un poco forzada.

Palabras de los personajes que dialogan.

Cada vez que cambiamos de personaje, ponemos sus palabras entre comillas y las separamos con un punto y seguido y, claro, mayúscula.

“Malamente, doctor”. “¿Y eso? ¿Qué le ocurre?”

Palabras del narrador.

Si van entre las palabras de un personaje, se colocan entre comas, y sin ningún otro signo ni al comienzo ni al final.

“Pues que desde hace una semana que no como, ni duermo ni bebo agua”, dice con voz de cansancio el sr. Ruiz, “¿qué cree que tengo”.

Palabras de un personaje.

Vuelve a hablar un personaje: comenzamos un párrafo nuevo y empezamos con raya y mayúscula.

“Elemental, lo que usted tiene es hambre, sueño y sed”.

Actividades:

1ª.- Escribe el texto en forma directa utilizando la raya (-). No olvides cambiar de línea cada vez que habla un personaje.

TONECHO (Jesús Fernández Santos. Este verano)

Pablo se acercó a Tonecho, que con un pañuelo humedecido intentaba contener la hinchazón de la cara, le pregunto que qué tal.
Tonecho lo miró desde su único ojo descubierto.
Luis respondió por Tonecho y dijo que, si le hubiera hecho caso a él, a estas horas aún tendría el ojo sano.
Tonecho contestó que qué sabía él.
Luis replicó que claro que lo sabía, que por eso hablaba y que si él hubiese estado allí, Tonecho no se habría metido en ese lío.

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2ª.- Lee el texto que va a continuación y escríbelo en forma indirecta.

EL PLEITO (Jaime Salom. Los delfines)

Carolina.- (excitándose poco a poco) Esperaba esta visita desde que inicié el pleito. Un pleito muy largo, que les ata de pies y manos. Sabía que ibas a venir a implorar clemencia, pero no creí que fuera tan pronto. Exigiré una rendición sin condiciones. Se acabarán las reformas, las protestas, las huelgas… Es el triunfo total de los Tuser, el mío…, ¡el tuyo, Juan!

Luisa.- Carolina, por Dios, ¿qué te ocurre?…

Carolina.- Déjame. Vete. Es mi vergüenza, es mi victoria. Debo recogerla yo sola…


3ª.- Lee la situación que te presento y escribe un diálogo. Piensa primero cómo son los personajes para adaptar sus palabras a su personalidad.

En una sección de ropa joven de unos grandes almacenes está un dependiente junto a un cliente. El cliente desea comprar una prenda determinada; el dependiente debe convencerlo para que compre otra.

4ª. Fíjate en este diálogo con rayas (el A). Observa sobre todo los errores que se cometen en la primera versión y comprueba que sabes corregirlos. Compara tu versión corregida con la versión correcta, la B

- ¿Cuándo me vas a enseñar a tocar la guitarra, Inés? -Dijo Antonio

- ¡Mira que eres pesado, Antonio; lo intenté el verano pasado y lo único que hacías era reírte!

- ¡Que no, de verdad, que ahora me lo voy a tomar en serio!

- Bueno, de acuerdo, ven mañana a mi casa y empezamos.

- ¿Me prestarás la guitarra de tu hermano?

- Eso tienes que pedírselo a él.

- ¿Cuándo me vas a enseñar a tocar la guitarra, Inés?
- ¡Mira que eres pesado, Antonio; lo intenté el verano pasado y lo único que hacías era reírte!
- ¡Que no, de verdad, que ahora me lo voy a tomar en serio!
- Bueno, de acuerdo, ven mañana a mi casa y empezamos.
- ¿Me prestarás la guitarra de tu hermano?
- Eso tienes que pedírselo a él.

5ª.

Fragmento de La dama del alba

Abuelo: No tengo nada que decirte. Por dura que sea la vida, es lo mejor que conozco.

Peregrina: ¿Tan distinta me imaginas de la vida? ¿Crees que podríamos existir una sin la otra?

Abuelo: ¡Vete de mi casa, te lo ruego!

Peregrina: Ya me voy. Pero antes has de escucharme. Soy buena amiga de los pobres y de los hombres de conciencia limpia. ¿Por qué no hemos de hablarnos lealmente?

Abuelo: No me fío de ti. Si fueras leal no entrarías disfrazada en las casas, para meterte en las habitaciones tristes a la hora del alba.

Peregrina: ¿Y quién te ha dicho que necesito entrar? Yo siempre estoy dentro, mirándoos crecer día por día detrás de los espejos.

Abuelo: No puedes negar tus instintos, eres traidora y cruel.

Peregrina: Cuando los hombres me empujáis unos contra otros, sí. Pero cuando me dejáis llegar por mi propio paso… ¡Cuanta ternura al desatar los nudos últimos! ¡Y que sonrisas de paz en el filo de la madrugada!

Abuelo: ¡Calla! Tienes dulce la voz y es peligroso escucharte.

Peregrina: No os entiendo. Si os oigo quejaros siempre de la vida, ¿por qué os da tanto miedo dejarla?

Abuelo: No es por lo que dejamos aquí. Es porque no sabemos lo que hay al otro lado.

Peregrina: Lo mismo ocurre cuando el viaje es al revés. Por eso lloran los niños al nacer.

Alejandro Casona: La dama del alba. Obra de teatro.

Cuestiones sobre el texto

1. ¿Quiénes son los interlocutores de este diálogo?

2. ¿Qué tipo de diálogo es? ¿directo o indirecto?

3. ¿A qué género literario pertenece el texto?

4. ¿Qué son las acotaciones? ¿Hay alguna acotación en el texto?

(Actividad tomada de la editorial McGraw-Hill)

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